lunes, 25 de febrero de 2013

MEMORIAS DE UN PARADO CXXXVII - Paseo .

Esta mañana hacía un frío que pelaba en Elda y todavía no es que estemos a una temperatura superior, porque aunque ahora está medio nublado, por la mañana hacía sol aunque se quedaban la cara y las manos heladas, como el típico frío de nieve.

Tuve que ir a una gestión a la Agencia Tributaria, que está como a 3 km. de aquí, siguiendo una de las avenidas principales. Podrían haberla puesto mas cerca, para facilitar al Ciudadano poder pagar sus impuestos y tributos de forma mas cómoda. Pues no, lo mas lejos posible para que llegue uno con la lengua fuera y sin muchas ganas de reclamar.

Saqué número y estuve mas de 20 minutos esperando y eso que apenas se veía a nadie. Quizá llegué en mal momento y la máquina del café de los funcionarios estaba trabajando a tope, porque lo cierto es que si tienen que salir fuera lo tienen peor, porque por allí no hay nada cerca.

Por lo menos hoy lunes estoy ocupado ayudando por aquí, porque es que ayer domingo fue un día mas que aburrido. Encima me duelen las muelas y no se exactamente lo que es.

En un principio pensé que eran anginas, ya que notaba una sensación rara en la garganta y por aquí el virus campa a sus anchas, pero ahora me parece que es algo mas. Tendré que ir al dentista cuando vuelva a Zamora, lo cual me da un miedo terrible, no por el daño, sino por la factura, que es peor que el daño que puedan hacer.

También tuve que meterle un discurso a uno de esos que se cree el encargado general, el gerente, el director de personal y todos esos cargos juntos.

Le tuve que decir que la gestión de equipos no se demostraba gritando, diciendo que yo soy el que mando y tu tienes que obedecer y lindezas por el estilo, sino que se demostraba haciendo que todas las piezas del engranaje funcionaran perfectamente, teniendo en cuenta que él era el aceite y que por lo tanto tenía la responsabilidad principal de ese engrase.

Es la típica persona que todos los demás, menos él, tienen la culpa, que el dice las cosas y que no le hacen caso. Resultado que la gestión general es de pena y de dolor pero que él no es responsable. Pero de mandar sí.

Hoy en día que las cosas estan tan difíciles, hay tantos directivos así. Unos que abandonan el barco, como el Capitán del Costa Crucero. Otros que, siguiendo con el símil marino, parecen el violinista del Titánic, diciendo que no hay que preocuparse, mientras el agua llega al cuello.

Estos casos los he vivido, pero ahora que la cosa sigue empeorando, por mucho que diga el Gobierno, el BBVA, el BCE o el Sumsum Corda, tengo amigos que me cuentan su experiencia, como la de que el empresario ha perdido toda su carga de trabajo y se atreve a despedir a la gente por "causas objetivas", ya que después de mas de 10 años trabajando, "no se adaptan al puesto de trabajo".
¿Y ahora te das cuenta?.

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