Esta mañana ha amanecido nublado, pero con una temperatura que se puede soportar.
Desde hacía algunos días que no comparecía en este blog, pero esta vez porque la angustia de mi situación me está atenazando y mis preocupaciones andan en aumento.
Durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, ayudé a un chico, que me ofreció trabajo si salía todo bien en una Campaña de marketing. Las cosas se hacen esperar y el ansiado puesto no llega. Desde luego la mosca la tengo detrás de la oreja, porque ya tendrían que haber dicho algo mas concreto.
Mi familia ya no puede ayudarme, que bastante han hecho, pero llega un momento en que no pueden mas y lo entiendo, por lo que se avecinan tiempos mas difíciles todavía, a pesar de que llevaba unos meses de oasis y dedicado a estas actividades de marketing y creación de bases de datos, pero ahora parece que todo se derrumba como un castillo de naipes.
Como cada año, durante los últimos tres, se acerca Navidad y como no cambie esto radical me veo entristecido por la angustia económica y por el hecho de no poder comprarle nada a mis nietos.
Para despejarme un rato, me fui por el camino que sale desde mi casa, que tiene unas señales, que según el código de señales de senderismo quiere decir esto.
Como se ve, viene de no se donde, pasa por mi puerta y va hacia no se donde, lo cual confirma mi teoría de que el tintineo que se oye en las noches de tormenta, es de la Santa Compaña con las Animas del Purgatorio en su viaje eterno.
El camino, desde mi casa, sale como una calle sin asfaltar y el principio es ancho, en pendiente, pero ancho.
Se pasa por el ramal que sale hacia la bodega escondida que enseñé en un post del verano y sigue por la entrada de varios huertos, de los cuales voy identificando a los propietarios, porque si cuadra y necesitan ayuda, pues se la doy, que para eso somos vecinos.
Una vez se pasa la entrada de una viña grande, el sendero se estrecha y va bajando paulitamente. No con tanta pendiente como a la entrada (o salida) del pueblo. Se pasan varios regueros y llega un momento en el que es muy estrecho y con forma de túnel entre la maleza y las zarzas.
Hasta donde yo llegué se distinguían algunos colores del otoño, lo que en su día serían huertos y un bosque de castañales.
Desde hacía algunos días que no comparecía en este blog, pero esta vez porque la angustia de mi situación me está atenazando y mis preocupaciones andan en aumento.
Durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, ayudé a un chico, que me ofreció trabajo si salía todo bien en una Campaña de marketing. Las cosas se hacen esperar y el ansiado puesto no llega. Desde luego la mosca la tengo detrás de la oreja, porque ya tendrían que haber dicho algo mas concreto.
Mi familia ya no puede ayudarme, que bastante han hecho, pero llega un momento en que no pueden mas y lo entiendo, por lo que se avecinan tiempos mas difíciles todavía, a pesar de que llevaba unos meses de oasis y dedicado a estas actividades de marketing y creación de bases de datos, pero ahora parece que todo se derrumba como un castillo de naipes.
Como cada año, durante los últimos tres, se acerca Navidad y como no cambie esto radical me veo entristecido por la angustia económica y por el hecho de no poder comprarle nada a mis nietos.
Para despejarme un rato, me fui por el camino que sale desde mi casa, que tiene unas señales, que según el código de señales de senderismo quiere decir esto.
Como se ve, viene de no se donde, pasa por mi puerta y va hacia no se donde, lo cual confirma mi teoría de que el tintineo que se oye en las noches de tormenta, es de la Santa Compaña con las Animas del Purgatorio en su viaje eterno.
El camino, desde mi casa, sale como una calle sin asfaltar y el principio es ancho, en pendiente, pero ancho.
Se pasa por el ramal que sale hacia la bodega escondida que enseñé en un post del verano y sigue por la entrada de varios huertos, de los cuales voy identificando a los propietarios, porque si cuadra y necesitan ayuda, pues se la doy, que para eso somos vecinos.
Una vez se pasa la entrada de una viña grande, el sendero se estrecha y va bajando paulitamente. No con tanta pendiente como a la entrada (o salida) del pueblo. Se pasan varios regueros y llega un momento en el que es muy estrecho y con forma de túnel entre la maleza y las zarzas.
Hasta donde yo llegué se distinguían algunos colores del otoño, lo que en su día serían huertos y un bosque de castañales.
Yo fui a por castañas y olivas. No veas la bolsa donde se contienen las castañas, como pinchaba, por lo que tuve que ingeniarmelas para sacarlas.
Las aceitunas fue mas fácil, pero las mas gordas estaban mas difíciles, puesto que ya habrían cogido las cercanas y al resto le había dado tiempo a engordar mas.
El olivo está completamente salvaje, por lo que esas aceitunas deberían ser una "delicatessen" para los paladares mas exigentes. Veremos. Ya las tengo curándose.
El otro día, vino un matrimonio a verme, para ver si podemos hacer negocios juntos, que es lo que mas me interesa en estos momentos y como me trajeron vino para que lo catara, pues tuve el honor de que me aceptaran un café, con una copa de orujo y les regalé un bote de aceitunas que estaban curándose, con las instrucciones pertinentes del largo proceso que todavía les quedaba.
La señora nunca había visto ese proceso y le resultó muy curioso. También se llevó algunas olivas crudas como demostración de lo que les había enseñado.
Esos son los momentos que tenemos los parados para distraer la atención de la angustia que nos acecha en cada momento y que hace una difícil existencia para nosotros.
Mientras tanto el PSOE que no hay que creerse las encuestas y el PP pensando en Aznar y de quien ha ido o quien no a la presentación de un libro.
El otro día, tengo varios amigos que trabajan al lado del periódico La Razón en Madrid y como se producía un acontecimiento, pues me decían que no podían aparcar porque estaba toda la zona vallada y acordonada por la Policía.
Yo les decía que no se preocuparan, que en nuestra Constitución dice que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, están para proteger al Ciudadano, por lo que tanta vaya y tanto cordón policial debe de ser para protegerles de esa gente que iba al acto, lo cual es de agradecer que se preocupen tanto por nosotros y por si nos roban la cartera.





