martes, 14 de agosto de 2012

MEMORIAS DE UN PARADO XLII - Villalquite -

Mi esposa es de un pueblo de León que se llama Reliegos, pero se crió en casa de la abuela, en un pueblo precioso que se llama Villalquite.

Villalquite está a 28 km. de la Ciudad de León, en la carretera N-625, que es la que sale de Mansilla de Las Mulas y lleva hasta Arriondas, en Asturias, bordeando el río Esla por su margen izquierdo y pasando por  pueblos como Gradefes, Cistierna y Riaño, donde está el famoso embalse, que tuvo tanta reivindicación, cuando se inundaron las tierras, ya que creo que fue el último de los grandes embalses que se construyó.

Desde el puente de Arriondas hasta Ribadesella, que está en la playa, es donde se realiza esa competición de piraguas, cada año, que se llama "el descenso del Sella".

Me acuerdo estos días de Villalquite porque mañana, día 15 de agosto, es el día de la Fiesta Mayor y siempre hemos procurado estar allí, pero este año, estando en el paro, pues no va a poder ser. ¿A cuantas cosas hay que renunciar por estar en el paro y no tener una situación económica clara?.

Tendrá, el pueblo, unos 70 habitantes y si me pongo los saco a todos. No hay tiendas ni bares y ni siquiera Ayuntamiento ya que es una pedanía de Valdepolo. Pero tiene mucho encanto, tiene río, tiene vacas, tiene huertas y gente encantadora con la que pasar un buen rato. Mi esposa, además, conserva muchas amigas de la infancia, que aunque no viven allí porque la vida les ha llevado por otros caminos, siempre procuran, también, estar para la Fiesta.

Después de casi 34 años casado (que también tiene mérito lo nuestro), pues son innumerables las veces que he ido, aunque ciertamente, como yo soy mas urbanita, me tira mas pasar unos días de descanso en la zona rural.

La Fiesta, hoy en día, no es mas que el pretexto para pasar unos días juntos de la mejor manera posible.
Antes se aprovechaba ese día para poder comer mejor de lo que se comía a diario, echar un baile en la era, beber un poco mas de la cuenta, tirar al plato, jugar los solteros contra los casados el partido de fútbol y hacer el chocolate para los niños amenizado por unos payasos. Eso sí, también había que ir a la Misa solemne de la patrona.

Los últimos años, en la comida no hay excesos porque quien no tiene colesterol tiene ácido úrico, el baile es una discoteca móvil, que va en el mismo "pack" que la caseta del bar, la tómbola y el castillo hinchable para los mas pequeños. Todo lo llevan unos señores que viven en una caravana y que van alquilando sus servicios de pueblo en pueblo durante la época de Fiestas Mayores.

Lo que permanece inalterable desde la Edad Media es la Misa solemne y que el Sr. Cura se quede a comer en una de las muchas casas que le han invitado. Hace como que le supusiera un esfuerzo hacerlo, pero en el fondo está deseando llenar las alforjas de buena comida y buen vino.

Como yo no estoy en mi casa, pues aguanto con respeto al "pater" a pesar de que cada año se empeña en bendecir la mesa cantando. Una de las tías de mi mujer, que es de las de misa diaria, se siente muy reconfortada con ello.

Ciertamente, como en Cataluña estamos deseando que llegue un día festivo para salir pitando de la Ciudad, pues se agradece esta "vuelta al pasado" de como se vive la Fiesta Mayor en los pueblos.
Mañana es un día ideal para hacerlo.

1 comentario:

EVA M. Menendez dijo...

Me ha Encantado´!!!!!!!, me has trasladado a la infancia. Real todo como la vida misma, había otro pequeño detalles, que a las niñas nos encantaba ese día poder estrenar algo para ese día tan especial....... Buffff que recuerdos